Visité al dentista porque me molestaba constantemente el pequeño espacio entre mis dientes frontales. Me estresaba porque se notaba cada vez que sonreía, pero durante la consulta revisaron minuciosamente la alineación de mis dientes y el estado del espacio antes de explicarme las diferentes opciones de tratamiento. En lugar de simplemente recomendarme brackets, mencionaron que, dada la extensión actual del espacio, era posible rellenarlo de forma natural con resina, así que pude tomar una decisión sin dudarlo.
El tratamiento consistió en rellenar el espacio entre mis dientes frontales con resina. Lograron que el color fuera lo más parecido posible al de mis dientes naturales y, tras varias revisiones, perfeccionaron la forma de manera muy natural. Quedé aún más satisfecha porque me mostraban el progreso en el espejo periódicamente y tenían en cuenta mis comentarios. También me gustó que el procedimiento fuera rápido y sencillo, sin dolor. Ahora que ha terminado, estoy contenta porque el espacio está casi imperceptiblemente relleno, lo que hace que mi aspecto general sea mucho más limpio.