Acudí a la clínica pediátrica muy preocupada porque mi hijo de repente tuvo fiebre e incluso empezó a vomitar. Como era fin de semana, fue difícil encontrar una clínica abierta, así que fue de gran ayuda que ofrecieran consultas los fines de semana. La espera fue corta y me tranquilizó saber que el personal médico examinó a mi hijo minuciosamente. El diagnóstico incluyó enteritis, resfriado y conjuntivitis, y agradecí que me explicaran cada síntoma de forma clara y comprensible. Les agradecí la amabilidad del personal de enfermería, a pesar de que mi hijo estaba muy delicado debido a su malestar. Las instrucciones detalladas sobre la medicación prescrita y los cuidados en casa fueron muy útiles y, en general, quedé satisfecha con la atención médica atenta y confiable que recibí.