Era un hospital con un ambiente cálido y acogedor. Últimamente he tenido que trasnochar mucho, así que masticaba chicle con frecuencia para evitar dormir. De repente, noté que mi mandíbula se había agrandado un poco, así que me preocupé y decidí ir al hospital. Todo el personal fue muy amable. El médico fue simpático y las enfermeras muy amables, así que me sentí completamente a gusto durante la visita. Además, realizaron el procedimiento de forma impecable. Aunque mi mandíbula no es muy grande, adaptaron el procedimiento a mi tamaño y me explicaron todo con claridad, así que me sentí segura y satisfecha con el tratamiento. No sé cuándo volveré, pero creo que quizás regrese en algún momento. Sin duda lo recomiendo.