Mientras viajaba en autobús, me tambaleé cuando el vehículo giró bruscamente en una parada. En ese instante, me agarré con fuerza a una barra con la mano izquierda y di media vuelta; fue un momento realmente peligroso. No sentí dolor inmediatamente después, pero al día siguiente comenzaron a aparecer dolores en el cuello y la espalda. Apreté demasiado la muñeca en ese punto, lo que me causó dolor y me hizo perder el equilibrio. El dolor era punzante y no tuve tiempo de ir corriendo al hospital. Por suerte, encontré una clínica con servicio nocturno de camino a casa después del trabajo, y tras recibir fisioterapia, me sentí mucho más aliviado y recuperado. Afortunadamente, me recetaron medicamentos y me siento aliviado, pero por otro lado, creo que este accidente me sirvió como una llamada de atención para recordarme que siempre debo tener cuidado. Tuve que contener la sorpresa, pero estoy increíblemente agradecida de que no haya sufrido lesiones ni enfermedades más graves. Recibí una excelente atención y, gracias a la cómoda fisioterapia y los tratamientos de alta frecuencia, siento que estoy mejorando un poco. El médico me causó una muy buena impresión; las consultas fueron muy agradables, me recomendó los tratamientos necesarios según mi nivel de dolor y me guió de forma muy positiva.