Parecía que mi hijo se había caído y se había lesionado gravemente el codo, así que fuimos a urgencias, pero no le pusieron puntos. Por varias razones, no pudieron. No paraban de decir que lo harían... Al final, esta mañana busqué a toda prisa hospitales cercanos y visité algunos más, pero todos dijeron que no podían hacerlo y ni siquiera me dejaron registrarme. Corrí hasta aquí pensando que era mi última oportunidad. Vi la reseña de alguien a quien le habían cosido la barbilla de su hijo, así que vine presa del pánico, fiándome solo de eso. Aunque había muchos pacientes y debió de ser un caos, la enfermera y el médico fueron muy amables. Estaba muy, muy agradecida por la amabilidad del doctor. Además, ver cómo me cosía con tanto cuidado me emocionó muchísimo. Todos los demás decían que no podían hacerlo, que no lo harían y que ni siquiera aceptarían mi petición... pero aquí, tú lo cosiste con tanta amabilidad que al instante me emocioné y casi se me saltaron las lágrimas. ¡muchas gracias!