Visité la clínica por recomendación de una amiga. Se me caía mucho el pelo, estaba débil y lacio; además, con el tiempo se me fue debilitando... era realmente alarmante. Al principio, no me di cuenta de que tenía síntomas, pero luego vi algunos pelos en el suelo: mechones finos que parecían a punto de desprenderse, como el primer pelo de un bebé. Me pregunté qué era, y al darme cuenta de que era mi propio pelo, pregunté inmediatamente y fui a la clínica. Primero, el director revisó las zonas calvas y me hizo un examen, confirmando que tenía pérdida de cabello. Aliviada por haberlo descubierto, comencé el tratamiento, que combinaba inyecciones y medicamentos. Me gustó que el tratamiento fuera rápido y no durara mucho, y la amabilidad del personal también fue muy útil. Gracias por solucionar tan bien mi problema de pérdida de cabello.