Finalmente fui a la clínica porque mi orzuelo no se había ido en varios días y el tratamiento fue sorprendentemente cómodo. Agradecí que evaluaran mi estado de inmediato, sin hacerme preguntas ni hacerme esperar demasiado. Me examinaron los ojos y me explicaron mi estado actual y las razones de mi malestar. El ambiente no era demasiado serio ni me generó ansiedad, lo que me tranquilizó. También me dieron consejos prácticos sobre aspectos a tener en cuenta en mi vida diaria, lo cual fue muy agradable. Las recetas eran justo lo que necesitaba y no sentí que los estuvieran apresurando solo para que el tratamiento se realizara rápido. Creo que vale la pena visitar este lugar si has estado posponiendo el tratamiento por tu orzuelo.