Acudí con urgencia porque me aparecieron manchas rojas en la parte interna del brazo y el picor se volvió intenso. Para empezar, la sala de espera estaba limpia, así que tuve una buena primera impresión, y las recepcionistas fueron amables y serviciales.
Lo mejor fue la consulta con el director. En lugar de simplemente recetarme medicamentos y dar por terminado el tratamiento, revisaron minuciosamente mis hábitos alimenticios recientes y mi entorno. Tras examinar mi piel, determinaron con claridad si se trataba de una dermatitis de contacto o una alergia, lo que me tranquilizó. Después de recibir una inyección y aplicarme la pomada recetada durante unos días, el picor desapareció de inmediato y la hinchazón también disminuyó rápidamente.
Me sentí segura porque me dieron la impresión de que solo me recetaron lo necesario, sin tratamientos excesivos. Es un lugar tan bueno que lo recomendaría sin dudarlo a cualquier conocido que tenga problemas de piel.