Lo que más me sorprendió después de la liposucción de papada fue la rapidez con la que se definió mi mandíbula. Aunque soy delgada, mi papada era muy pronunciada. Al principio, debido a la hinchazón, no noté mucha diferencia, pero después de una semana, las líneas se atenuaron y mi rostro se veía mucho más delgado. Quedé especialmente satisfecha porque mi perfil cambió drásticamente. El periodo de recuperación fue más llevadero de lo que esperaba y, gracias al tratamiento reafirmante, sentí que la hinchazón disminuía gradualmente. Aún no ha desaparecido por completo, pero ya estoy muy satisfecha y ¡tengo muchas ganas de ver lo naturalmente hermosa que se verá con el tiempo!
Los tratamientos posteriores, como el tratamiento con láser para reducir la hinchazón, también son beneficiosos.