Comparto mi opinión sincera tras cinco sesiones para quienes estén considerando la depilación láser. Para empezar, mi calidad de vida ha mejorado tanto que me pregunto por qué no lo hice antes. Al principio me preocupaba mucho el dolor que pudiera sentir durante el procedimiento, pero aunque variaba según la zona, solo era una sensación de escozor, como si me hubieran golpeado con una goma elástica afilada. Inmediatamente después, noté la piel ligeramente roja y caliente, pero se me pasó enseguida después de aplicarme la pomada que me dieron en la clínica e hidratarla bien con una crema hidratante. Los cambios más sorprendentes comenzaron a notarse después de la tercera sesión. Desapareció la molestia de usar la maquinilla de afeitar cada mañana al ducharme, y la preocupación por la irritación o la decoloración de la piel causada por el afeitado disminuyó notablemente. No solo se ha ralentizado significativamente el crecimiento del vello, sino que el nuevo vello que crece es mucho más fino y suave, lo que deja mi piel con una sensación general más tersa. Aunque requiere tiempo y dinero, estoy convencida de que a la larga resulta mucho más económico si se tiene en cuenta el coste y el estrés que suponen las cuchillas o la depilación con cera. Si te preocupa la exposición al vello durante el verano o te resulta dolorosa la rutina diaria de depilación, te recomiendo encarecidamente que empieces cuanto antes, pues como dice el refrán: «la indecisión solo retrasa la recompensa».