Basándose en los precisos resultados de la biopsia, el médico diagnosticó con precisión un quiste de mucocele, recetó tratamiento después de retirar los puntos y revisó el grado de aumento de grasa. Gracias por todo, desde la cirugía hasta el tratamiento. Antes de la cirugía, sentía algo en la boca que no se me quitaba, así que no le di mucha importancia, pero las molestias aumentaron y fui al hospital. Al principio, me asusté sin motivo, pero el director me explicó con calma por qué se sospechaba que era un mucocele y me tranquilizó. Llegué al punto de sentir vergüenza por haber imaginado el peor escenario. El tratamiento fue minucioso y sin prisas, y el médico me explicó si era necesario actuar de inmediato o si podía esperar a ver la evolución, así que confié en él y me operé. También me informó con antelación sobre las partes que podrían doler durante la intervención, así que me preparé. En realidad, el dolor no fue tan intenso como pensaba, y las enfermeras estuvieron pendientes de mi estado constantemente, así que no estaba nerviosa. Fue muy incómodo.