Me trataron por onicomicosis (una infección de las uñas causada por un hongo). Al principio, pensé que solo era una decoloración, pero mis uñas de los pies se engrosaron, se desmoronaron y empezaron a dolerme, así que fui al hospital. Fui al dermatólogo y me hicieron una prueba de hongos, y me recetaron antimicóticos orales y tópicos. El primer mes fue frustrante porque no hubo muchos cambios, pero después de dos o tres meses, vi uñas de los pies más claras y con un nuevo crecimiento. La constancia es clave con la medicación, así que fue crucial no dejar de tomarla a mitad de camino. También me hicieron pruebas de función hepática junto con el tratamiento, lo que lo hizo relativamente seguro. Tardó un tiempo en sanar por completo, pero ahora estoy satisfecho con que el color y el grosor hayan vuelto a la normalidad. Secar mis zapatos y mantener una buena higiene también han sido de gran ayuda para prevenir la recurrencia.