Me presentaron la Clínica Médica Shindaeam en Jaesong-dong y la visité por primera vez. Dudé un poco porque estaba lejos de casa, pero al ir, sentí que había tomado la decisión correcta. En primer lugar, me gustó el pequeño jardín y el estanque de la entrada, lo que me hizo sentir cómodo. Al entrar, vi varios carteles informativos, lo que me permitió obtener mucha información básica sobre la enfermedad. El cálido saludo de la enfermera me tranquilizó y sentí que mi miedo a la enfermedad había desaparecido en gran medida. Además, la amable sonrisa del médico y su explicación de la enfermedad me tranquilizaron mucho y sentí que había tomado la decisión correcta. Planeo seguir con el tratamiento.