No recuerdo exactamente cuándo fue, pero debió ser la primera semana del nuevo año. Sentí un nudo muscular que empezaba en el centro de la columna y bajaba hacia la derecha. No podía dormir bien por la noche, y durante el fin de semana, me salió una roncha en la zona dolorida y se me formaron ampollas. No desaparecían. Cuando fui al hospital, el médico me sugirió ir a un hospital más grande, pero cuando le enseñé la roncha, me diagnosticó herpes zóster. Estaba tan preocupada y ansiosa que finalmente me diagnosticaron, lo cual fue un alivio, pero fue entonces cuando empezó el dolor. Aun así, me alegro de haber ido al hospital poco después de que me apareciera la erupción y de haber recibido un diagnóstico correcto. Ahora, los síntomas de dolor, sarpullido y parálisis han disminuido significativamente y están mejorando.