Tenía un fuerte resfriado y fui a un hospital cercano. ¡¡¡El interior también estaba limpio y bonito!!! Cuando llegué, había 16 personas esperando. Incluso después del temblor, los pacientes seguían llegando. Aunque estaban ocupados, las enfermeras eran amables y serviciales, y la división del trabajo era estricta, por lo que el tiempo de espera se acortó rápidamente. Tras esperar un rato, el médico me llamó por mi nombre y me examinó. Examinó mis oídos, garganta, etc. con detalle. Hoy tuve una tos muy fuerte, así que me dieron tratamiento respiratorio y dos inyecciones en la cadera. Tengo una tos muy fuerte. Espero que mejore pronto. Debe haber una razón por la que tantos niños y adultos visitan este lugar. ¡Recibí mi receta y regresé a casa sana y salva!