Después de que mi hija de sexto grado sufriera una gripe severa, le aparecieron ronchas en la espalda y el cuello que le causaban mucha picazón. Por eso, salió temprano de la escuela para ir a una clínica de medicina coreana. Al principio, pensé que era solo un problema de piel, pero me preocupé al ver que se extendía y que no paraba de rascarse. En la consulta, el director le preguntó detalladamente sobre su estado de salud reciente, su recuperación de la gripe e incluso sus hábitos alimenticios. Le explicó que la reacción cutánea se debía a un desequilibrio en su sistema inmunológico. El tratamiento se centró en estabilizar la condición física del niño. Primero, para aliviar la sensación de calor y el picor, se le administró una fórmula herbal pediátrica. En el hospital, se le practicó simultáneamente acupuntura para calmar la piel y termoterapia. La acupuntura se realizó con mucha suavidad, por lo que el niño no sintió dolor significativo, y pude notar una ligera disminución del picor después del tratamiento. Además, se me proporcionaron instrucciones detalladas sobre hidratación de la piel y ajustes en la dieta para que pudiera aplicarlos de inmediato en su vida diaria.