Visité a un oftalmólogo porque tenía los ojos constantemente irritados y muy rojos, hasta el punto de que me resultaba muy incómodo en mi vida diaria. Estaba especialmente preocupada porque sufría secreción ocular con frecuencia y me frotaba los ojos todas las mañanas. En la consulta, la Dra. Lee Jin-hee me preguntó detalladamente sobre la evolución de mis síntomas y mi entorno, y me examinó los ojos con una lámpara de hendidura. Los resultados me diagnosticaron conjuntivitis alérgica y me explicó que mis síntomas habían empeorado debido a una combinación de factores externos, estacionales y el hecho de convivir con un gato. El tratamiento se centró en el alivio de los síntomas. Primero, me recetaron gotas oftálmicas antihistamínicas y lágrimas artificiales, y también decidimos usar gotas oftálmicas con esteroides de baja concentración durante un corto período para reducir rápidamente la inflamación en las zonas más afectadas. En el hospital también me aplicaron lavados oculares sencillos y compresas frías, y enseguida sentí que mis ojos se refrescaban y que la picazón disminuía. Lo que me gustó de este hospital fue que no solo me dieron medicamentos, sino que también me explicaron detalladamente cómo no frotarme los ojos, cómo cuidarlos después de salir y las precauciones al usar lentes de contacto. Las explicaciones fueron fáciles de entender, lo que me dio confianza. Aproximadamente dos días después de comenzar el tratamiento, la picazón y el enrojecimiento disminuyeron significativamente, y después de cuatro o cinco días, mis ojos casi volvieron a la normalidad.