Quizás debido al cambio de estación, había bastante gente incluso antes de que abriera la clínica. Tras esperar una hora, me atendieron y el médico me examinó minuciosamente. Hoy en día, los hospitales no suelen poner inyecciones, pero mi resfriado era tan fuerte que pedí una en las nalgas y me la pusieron. Quizás gracias a la inyección, ahora me siento mucho mejor. Aunque la clínica lleva abierta un tiempo, el interior está limpio y, si bien hay dos médicos de guardia, hay momentos en dos días laborables en los que solo uno atiende pacientes, así que conviene consultar con antelación para al menos acortar el tiempo de espera. Además, como también realizan pruebas para detectar tinnitus y problemas de audición, además de resfriados como el mío, es un buen lugar para hacerse un chequeo completo durante una visita.