Las enfermeras son muy amables. Estaba muy cansada y sin energía, así que vine aquí para que me pusieran una vía intravenosa y un chequeo. El director me escuchó muy bien. No sentí que simplemente me estuvieran poniendo una vía, sino que me explicaron por qué era necesaria y cuáles eran los efectos, para que pudiera escuchar con tranquilidad. Todas las enfermeras fueron amables y atentas, así que pude recibir la vía sin nervios. Me mantuvieron caliente durante la vía y los asientos eran cómodos, así que me sentí como si hubiera descansado un rato. Después del tratamiento, mi cuerpo se sintió mucho más ligero, lo cual fue muy satisfactorio. Creo que volveré aquí la próxima vez que me sienta mal.