Mientras paseaba a mi perro, otro maltés se abalanzó sobre mí y me mordió. Sucedió tan rápido que me quedé en shock y entré en pánico. La herida me escocía y sangraba un poco, así que corrí a una clínica de medicina interna cercana. Después de registrarme, le expliqué la situación al médico, quien rápidamente examinó la herida y la trató tras examinarla a fondo. Me explicaron todo lo que necesitaba saber sobre posibles infecciones y me dieron instrucciones detalladas sobre qué debía tener en cuenta, lo que me ayudó a relajarme. Fue un accidente repentino, así que estaba un poco nerviosa, pero el personal médico respondió con calma, lo que me ayudó a sentirme mucho más tranquila. Gracias a ellos, pude recibir tratamiento sin mayores complicaciones y tengo la tranquilidad de que todo irá bien siempre que me cuide bien. El director es muy competente.