Hoy fui al dermatólogo para que me recetara antibióticos para el acné. Sinceramente, ir al hospital por problemas de piel me pone más sensible y ansiosa. Pero en cuanto entré, el personal me recibió con entusiasmo y el ambiente era limpio y ordenado, lo que me tranquilizó.
El médico que me atendió examinó minuciosamente mi afección cutánea y me explicó de forma clara y sencilla por qué tenía acné y cómo funcionan los antibióticos. Respondió a mis numerosas preguntas con calma y sin mostrar molestia alguna, lo que me infundió confianza. Sentí que no solo me recetaba medicamentos, sino que también me orientaba sobre hábitos de vida y estrategias de control, lo cual fue aún más útil.
La enfermera me explicó amablemente la dosis y las precauciones, lo que me tranquilizó. El ambiente general fue de atención al paciente y me sentí renovado/a. Me encantaría volver si tengo alguna inquietud sobre la piel.