El dolor de espalda de mi madre empeoraba, así que la llevé a una clínica de anestesiología y medicina del dolor. Tenía dificultad para caminar, así que me preocupé. Pero en la clínica, el director examinó personalmente la zona dolorida y me preguntó con calma cómo y cuándo había empezado, lo que me infundió confianza. En lugar de simplemente restarle importancia a la edad, me explicó la causa, si era un problema muscular o una compresión nerviosa, lo que me ayudó a comprender mejor.
El tratamiento comenzó con inyecciones analgésicas, junto con fisioterapia, y se realizó por etapas según el estado de la paciente. El médico explicó las inyecciones de forma que se sintieran cómodas y continuó supervisando el estado de mi madre durante el procedimiento, lo que lo hizo más cómodo de lo esperado. Después del tratamiento, el médico también le brindó orientación detallada sobre la postura y los hábitos de vida para evitar sobrecargar su espalda.
Lo que encuentro mejor de este hospital que de otros es que brindan explicaciones detalladas a los pacientes mayores y se centran solo en lo esencial sin sobretratarlos. Después del tratamiento, mi madre dijo que sentía la espalda mucho más ligera, lo cual fue muy satisfactorio. Recomendaría este hospital a cualquiera que sufra de dolor de espalda.