Fui al traumatólogo después de que mi pie se resbalara debajo de la cama y me diera un fuerte golpe en la pierna izquierda. Al principio, pensé que era un simple moretón, pero con el tiempo, la hinchazón empeoró y el dolor se volvió tan intenso que no podía apoyarme, así que me preocupé. El Dr. Kim Han-gyu me hizo una radiografía de inmediato y me explicó que, si bien afortunadamente no era una fractura grave, sospechaba microfracturas y daño de ligamentos. Me mostró las imágenes y me explicó de forma clara y sencilla por qué necesitaba una escayola, lo que me dio confianza. El tratamiento inicial incluyó compresas frías e inyecciones antiinflamatorias para reducir la hinchazón, seguidas de una escayola. Incluso con la escayola puesta, me revisaron constantemente para asegurar que la presión no fuera excesiva, lo cual fue muy reconfortante. Incluso me dieron instrucciones detalladas sobre precauciones para caminar y cómo usar muletas, lo que me facilitó la vida diaria. Agradecí que no recomendaran hospitalizaciones innecesarias ni procedimientos excesivos, sino que se centraran en una recuperación gradual. Sentí escozor durante los dos o tres primeros días después de la escayola, pero se alivió considerablemente después de tomar la medicación. Después de unas tres semanas, el dolor se redujo significativamente. Las revisiones periódicas me tranquilizaron.