Decidí someterme al procedimiento porque sentía cada vez más molestias al usar solo un lado de los dientes al masticar. El Dr. Kim Ji-seok primero me realizó una tomografía computarizada 3D para evaluar el estado de mi encía y me explicó detalladamente la altura del hueso y la ubicación del nervio. Me aseguró que mi estado óseo era bueno y que podía proceder sin un injerto óseo adicional.
El tratamiento consistió en la colocación de implantes bajo anestesia local. Gracias a la abundante anestesia, experimenté un dolor mínimo durante el procedimiento y el tiempo en el sillón fue más corto de lo esperado. Después de la cirugía, me colocaron una corona provisional para minimizar las interrupciones en mi vida diaria. Tras dos o tres meses de osteointegración, me colocaron la prótesis definitiva. Quedé muy satisfecho con el color y la altura, que eran prácticamente idénticos a mis dientes naturales.
Me gustó cómo me explicaron el procedimiento paso a paso y con qué cuidado me dieron las instrucciones pre y postoperatorias. Me trataron con precisión y solo lo necesario, sin sobretratarme, lo que me dio confianza. Tuve algo de hinchazón y dolor el día de la cirugía, pero disminuyó considerablemente en dos o tres días.