Mi hijo de sexto grado llevaba meses con congestión nasal persistente y estornudos, así que fui a la clínica de otorrinolaringología. Se quejaba de dolor de garganta por la mañana, sobre todo porque tenía la nariz tan tapada por la noche que tenía que respirar por la boca. El médico le realizó una endoscopia nasal para examinar el interior de la nariz y me explicó que tenía las mucosas inflamadas y que su rinitis alérgica era crónica. Me dijo que no era solo un resfriado, sino que necesitaba cuidar su mucosa nasal. Esto me tranquilizó y me dio una orientación más clara para el tratamiento.
El tratamiento incluyó un aerosol nasal con esteroides y antihistamínicos, seguido de un descongestionante de la mucosa nasal e inhalación con nebulizador en el hospital. Después de enjuagarse la nariz y rociar el medicamento, mi hijo reportó inmediatamente que sentía la nariz despejada. El tratamiento fue rápido e indoloro, por lo que mi hijo se sintió cómodo durante el procedimiento. Las instrucciones detalladas, incluyendo instrucciones para la irrigación nasal en casa, el cuidado de la ropa de cama y el manejo del polvo, fueron muy útiles.
Me gustó que no solo recetaran medicamentos según los síntomas, sino que también evaluaran mi entorno. Después de tres o cuatro días de tratamiento, mi congestión nasal nocturna se redujo significativamente, y después de unas dos semanas, la frecuencia de mis estornudos también disminuyó significativamente. Siempre vuelvo a este hospital porque siento como si respirara por la nariz.