Tengo alrededor de 40 años y sufría sangrados irregulares repentinos y recurrentes, así que fui al médico preocupada. El director me examinó y, tras hacerme una pregunta, inmediatamente me realizó una ecografía transvaginal. Me mostró las imágenes durante el examen y me explicó que mi endometrio era irregular y que se había identificado un mioma uterino. Me advirtió que el tamaño era ambiguo y que estaba en una ubicación que podía causar sangrado, por lo que una simple medicación probablemente evitaría la recurrencia.
Tras una consulta exhaustiva, decidí someterme a la extirpación de un mioma uterino. La explicación detallada de las pruebas preoperatorias, los procedimientos y el tiempo de recuperación alivió enormemente mis vagos temores. El procedimiento se realizó con anestesia general y duró menos de lo esperado. Descansé en la sala de recuperación y regresé a casa ese mismo día. No sentí dolor significativo, solo una sensación de pesadez similar a los cólicos menstruales.
Lo que me gustó de este hospital fue que no se excedieron y me explicaron detalladamente las opciones de tratamiento según mi condición. Los controles postoperatorios fueron minuciosos y el sangrado fue leve durante aproximadamente una semana antes de detenerse gradualmente. Desde entonces, el sangrado irregular ha desaparecido, lo que ha hecho mi vida diaria mucho más cómoda. Sentí que mi ansiedad se había calmado y estaba muy satisfecha.