Mi padre recibió terapia de Infrand y, en general, quedó satisfecho. Al principio estaba nervioso porque le resultaba desconocido, pero el consejero lo escuchó con calma y creó un ambiente agradable que lo tranquilizó rápidamente. Pudo hablar con sinceridad sobre sus tensiones y preocupaciones recientes, y la retroalimentación frecuente le ayudó a organizar sus ideas. Dijo que estaba contento de haber recibido terapia, ya que el consejero le ofreció consejos prácticos en un ambiente relajado. También valoró que el consejero le ofreciera maneras prácticas de abordar problemas cotidianos en lugar de temas demasiado complejos, y se sintió mucho más tranquilo después de la sesión. En resumen, creo que esta sería una gran experiencia para cualquiera que busque una terapia cómoda y tranquila.