Fui al dentista para una consulta de ortodoncia. Era la primera vez que mi hijo iba, así que estaba nervioso y yo tenía muchas preguntas. Sin embargo, el ambiente fue relajado y agradable, desde el momento de la consulta hasta el tratamiento. Antes de la consulta, revisaron minuciosamente el estado de mis dientes mediante radiografías y fotografías intraorales, y me explicaron las razones del tratamiento de ortodoncia de forma que mi hijo pudiera entenderlo, lo que me dio confianza.
El director no se limitó a recetar un único método de tratamiento de ortodoncia, sino que comparó y explicó las opciones disponibles según la etapa de crecimiento de mi hijo. Fue honesto sobre la duración del tratamiento, cómo se realizaría cada etapa y cualquier posible molestia, lo que me alivió el estrés. También me explicó los costos y los métodos de mantenimiento sin reservas, lo cual fue aún más satisfactorio. El tiempo de consulta fue más generoso que en otras clínicas dentales, y la atención al paciente fue excelente, lo que me dio confianza al confiarle mi hijo a esta clínica.