Acudí a una clínica de medicina coreana porque mi dolor de espalda era tan persistente que me afectaba la vida diaria. En cuanto entré, el ambiente tranquilo y limpio me relajó un poco. El médico me preguntó con atención dónde y cuándo había empezado el dolor, y luego observó mi postura y movimientos para explicarme la causa. No solo me dio acupuntura, sino que me explicó paso a paso cómo combinar la acupuntura, las ventosas y la terapia chuna, lo que me infundió mucha confianza.
Incluso durante el tratamiento, el terapeuta me explicó que tenía los músculos de la espalda muy rígidos y que relajarlos aliviaría el dolor, lo cual lo hizo fácil de entender. Después del tratamiento, la rigidez se redujo significativamente y mi cuerpo se sintió mucho más ligero. Lo más importante es que el terapeuta adaptó el plan de tratamiento a mi condición sin excederse, lo cual fue una gran diferencia con otras clínicas y muy satisfactorio. Sin duda, recomendaría esta clínica a cualquiera que tenga problemas de dolor de espalda.