Mi hijo se quejaba con frecuencia de dolor en las piernas, así que visité a un cirujano ortopédico. Podrían ser dolores de crecimiento, pero tenía dudas, así que le hice una radiografía y una revisión. El médico me explicó la situación con calma, a la altura de mi hijo, lo que me tranquilizó. Por suerte, el médico no tenía ningún problema grave y me dijo que el dolor podría deberse al crecimiento. También me dio instrucciones detalladas sobre estiramientos y cómo cuidar mi estilo de vida. No recomendó pruebas ni tratamientos innecesarios, lo que me dio más confianza. Mi hijo no tenía miedo y dijo que volvería. Como padre, las explicaciones detalladas hicieron que la visita fuera muy satisfactoria. El hospital es espacioso y cómodo, e incluso tienen refrigerios, así que a mi hijo le encanta.