Mi hija ha asistido a la clínica desde que era recién nacida. Durante los exámenes, la examinan cuidadosamente, le recetan medicamentos, le explican la causa de sus síntomas y le indican precauciones.
También ofrecen explicaciones detalladas para cualquier pregunta que podamos tener. He notado, viniendo aquí desde hace un tiempo, que no recetan antibióticos sin reservas, sino que recetan la medicación adecuada según los síntomas del paciente. Tampoco sobremedican a los pacientes, lo cual es una ventaja. El médico es un poco brusco y no habla muy amablemente, pero siempre es atento, por eso siempre vengo aquí. Hay dos enfermeras, e incluso en el ritmo frenético de la pediatría, siempre son amables y serviciales. Los fines de semana y durante el horario escolar, puede haber mucha gente, por lo que la espera a veces puede ser de hasta una hora.