Últimamente, me he sentido estresado porque me he cepillado los dientes con diligencia, pero sigo teniendo mal aliento. Pensé que era un problema dental, así que acudí a la clínica, y la consulta exhaustiva me dio confianza. Después de revisar mi salud bucal, lengua y encías, el médico sugirió examinarme también las amígdalas. Durante la consulta, me explicó que probablemente la causa eran cálculos amigdalinos.
El director Kim Min-seok me mostró la afección directamente a través de un espejo y una cámara, explicándome con calma por qué olía mal y cómo controlarlo. Inmediatamente comencé el tratamiento para la extracción de cálculos amigdalinos. En lugar de causarme dolor, los extrajo uno por uno, minimizando la irritación local. Fue mucho más fácil de lo que esperaba. Constantemente me preguntaba si tenía alguna molestia, lo que me ayudó a aliviar la ansiedad.
Inmediatamente después del tratamiento, mi boca se sintió mucho más fresca, e incluso noté que el mal aliento disminuía al exhalar, lo cual fue muy satisfactorio. Lo que encontré mejor de esta clínica que de otras fue que no descartan el mal aliento simplemente como un problema de cepillado; identifican con precisión la causa, la explican y ofrecen tratamiento. Incluso brindan instrucciones detalladas para el cuidado posterior, así que siento que puedo seguir controlándolo en casa.