Empecé a caminar porque me dolía el tobillo y la rodilla derechos, quizás porque corrí mal durante demasiado tiempo mientras hacía ejercicio. El médico fue amable y me hizo un análisis detallado, así que sentí que la espera valió la pena. La fisioterapia fue exhaustiva y se centró solo en las zonas necesarias. Después de la terapia de choque, me estiró los músculos y me dio consejos sobre qué debía tener en cuenta en el futuro y consejos para hacer ejercicio, lo cual me resultó aún más útil. La medicación no fue muy pesada, así que no sentí ninguna molestia importante después de tomarla. En general, los médicos, tanto en el registro como en el tratamiento y la prescripción, fueron muy amables. Incluso me explicaron los trámites del seguro, para que no se me olvidara nada y pudiera presentar una reclamación correctamente.