Pensé que las cosas mejorarían después de dar a luz, pero mi depresión y mi letargo empeoraron, así que terminé viendo a un psiquiatra. Era mi primera visita, así que estaba nerviosa, pero el ambiente general de calma y serenidad, desde la recepción hasta la consulta, me tranquilizó. Lo más importante es que el médico me escuchó sin interrumpirme, lo que me hizo pensar: «Ah, todo está bien aquí».
Durante la consulta, me preguntó muy específicamente sobre mis cambios emocionales posparto, mis patrones de sueño, el estrés parental y mis relaciones familiares. En lugar de simplemente etiquetarme con depresión posparto, me explicó con calma en qué etapa me encontraba y por qué sentía estas emociones, lo que me ayudó a comprender mejor. Lo consideró necesario, así que decidimos combinar la evaluación psicológica con la medicación. También me aconsejó empezar con la dosis más baja posible, teniendo en cuenta mis planes de lactancia, lo que me dio confianza.
El tratamiento consistió en sesiones semanales de terapia y una pequeña receta de antidepresivos. Tenía cierta aprensión por la medicación, pero la explicación honesta de los posibles efectos secundarios y el proceso de recuperación me tranquilizó. No experimenté efectos secundarios importantes y, después de unas dos o tres semanas, sentí que mi estado de ánimo, que había estado inexplicablemente bajo, se estabilizaba gradualmente. Fue especialmente reconfortante que el terapeuta me dijera que mis sentimientos no eran "extraños", sino "una reacción perfectamente aceptable a la situación actual".
Lo que me pareció mejor de este hospital que de otros fue que no solo se esforzaron por que las pacientes se recuperaran rápidamente, sino que trabajaron con ellas para coordinar su recuperación. No apresuraron los diagnósticos ni aumentaron la medicación, sino que la ajustaron según su condición, lo que la hizo menos estresante. Si estás lidiando con problemas emocionales después de dar a luz, te animo a buscar terapia en lugar de lidiar sola.
No sentí ningún dolor y mis cambios de humor comenzaron a disminuir después de 2 o 3 semanas de tomar la medicación.
Fue la primera vez que me di cuenta de lo importante que es recibir tratamiento mental.