Acudí a la clínica de otorrinolaringología porque sufría mareos y tinnitus persistentes. Describí mis síntomas detalladamente desde el momento de la consulta, así que el tratamiento fue rápido y directo. El médico sugirió que determináramos si se trataba simplemente de fatiga o de un problema del oído interno, y comenzamos con una prueba de audición y equilibrio. Tras revisar los resultados, me explicó la causa de mis mareos y por qué también venían acompañados de tinnitus, lo cual fue de gran ayuda.
El tratamiento se centró en medicamentos para aliviar los síntomas, pero también incluyó orientación para corregir los hábitos de vida que me provocaban mareos. Incluso me enseñaron a tener cuidado al girar la cabeza repentinamente e incluso me dieron ejercicios sencillos de equilibrio que podía hacer en casa, lo que me hizo sentir como si me estuvieran cuidando. Después de unos días de tomar la medicación, la sensación de mareo disminuyó significativamente y mi tinnitus se volvió mucho menos intenso. Y lo más importante, las explicaciones me ayudaron a aliviar la ansiedad.
Este hospital no examina excesivamente a los pacientes, y su detallada explicación de los resultados y el seguimiento me hacen más confiable que otros lugares. Lo que más me satisfizo fue que no solo ignoran los síntomas, sino que también identifican la causa subyacente.