Desde hace un tiempo, he estado experimentando rigidez recurrente en los músculos del lado izquierdo de la cara, lo cual me ha estado molestando. He sentido una ligera molestia al reír o hablar, y me preocupaba que pudiera ser un problema grave, así que acudí a una consulta. Todo el proceso, desde el registro hasta el tratamiento, fue impecable y el tiempo de espera fue breve, así que me sentí cómoda. El doctor fue muy minucioso al preguntarme sobre cuándo empezaron mis síntomas, mi estrés y mis patrones de sueño, lo que me infundió confianza.
Mediante un examen neurológico, el médico me explicó la posibilidad de irritación del nervio facial y problemas de tensión muscular. Diagnosticó el problema con precisión, sin asustarme demasiado, lo que me tranquilizó. Decidí hacer fisioterapia junto con la medicación, y me explicó detalladamente el proceso del tratamiento y los resultados esperados. La fisioterapia se centró en la estimulación con frío en lugar del hormigueo, lo que la hizo menos estresante. Después del tratamiento, sentí una reducción significativa de la rigidez. Después de unos días, la tensión facial disminuyó gradualmente y mi ansiedad en la vida diaria disminuyó significativamente. En comparación con otros hospitales, me sugirió solo los tratamientos necesarios, sin pruebas innecesarias ni sobrediagnósticos.