Recibí tratamiento en la Clínica Ortopédica Hana. Tenía un ligamento de la rodilla estirado, lo que me causaba un dolor intenso al caminar o doblar la pierna. Tras dos tratamientos, estaba casi completamente curado. El médico de la sala 1 me explicó amablemente mi problema y fue de confianza, sin recetar medicamentos en exceso. Además, las enfermeras de recepción son amables y hacen que los pacientes se sientan cómodos, creando un ambiente acogedor desde el primer momento. Escuchan atentamente mi estado, me proporcionan la medicación con prontitud y están atentas a cualquier problema que pueda tener, lo que facilita enormemente el registro. El edificio y las instalaciones son de nueva construcción, por lo que están limpios e higiénicos, lo que me inspira una profunda confianza. Gracias.