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Cuando llega la menopausia, la 'grasa abdominal' aumenta... Si quieres perderla, debes seguir estos 3 consejos
Las mujeres en la menopausia, que experimentan cambios hormonales significativos, tienen una tasa metabólica basal más baja que las mujeres de otras edades, por lo que pueden engordar fácilmente incluso sin comer en exceso. Además, su función física se deteriora más rápidamente y la densidad ósea disminuye rápidamente en comparación con las mujeres de otras edades. Por lo tanto, es mejor consumir alimentos saludables para perder peso en lugar de limitar drásticamente la ingesta de alimentos. Es importante consumir suficiente fibra dietética, como verduras, para promover la circulación sanguínea. La circulación sanguínea ayuda a eliminar los desechos y toxinas del cuerpo, lo que facilita la pérdida de peso. También es recomendable consumir proteínas vegetales como lentejas o almendras. En particular, las proteínas vegetales como la soja tienen un bajo contenido de grasa y ayudan a reducir los niveles de colesterol en la sangre, beneficiando tanto la pérdida de peso como la salud.
Las ambientes calurosos como las saunas o los baños de vapor ayudan a controlar la resistencia a la insulina y a perder peso. Existe una investigación que indica que aplicar calor de manera regular en el cuerpo puede quemar eficazmente calorías y grasa. Los investigadores del Departamento de Nutrición de la Universidad de Massachusetts Amherst dijeron que tomar una sauna o sumergirse en agua tibia todos los días puede reducir el aumento de peso durante la menopausia. En particular, las mujeres en la menopausia que tienen dificultades para realizar actividad física pueden beneficiarse en la pérdida de peso y la mejora del metabolismo sin moverse mucho. Estos resultados de investigación fueron publicados en 'Nutrition 2024'.
Durante la menopausia, las áreas del cerebro responsables de regular el sueño envejecen, lo que puede causar patrones de sueño irregulares. Además, el desequilibrio hormonal puede hacer que las personas se vuelvan más sensibles y experimenten ansiedad inexplicada. Esto reduce la calidad del sueño y puede causar insomnio. La falta de sueño disminuye la secreción de leptina, que suprime el apetito para conservar energía en el cuerpo, y aumenta la secreción de grelina, que estimula el apetito, lo que lleva a un aumento del apetito. Como resultado, se acumula grasa visceral, lo que puede ser perjudicial para la dieta. Por lo tanto, es recomendable esforzarse por dormir 8 horas al día y evitar bebidas con alto contenido de cafeína, como café y bebidas energéticas, que pueden interferir con un sueño profundo.