Me preocupaba mi mandíbula cuadrada, que hacía que mi rostro se viera anguloso, así que decidí aplicarme bótox en el mentón. Me preocupaba el costo de la cirugía, pero elegí este procedimiento relativamente sencillo porque escuché que sería efectivo. Antes del procedimiento, el director me palpó los músculos maseteros y me explicó detalladamente. Dijo que mis músculos mandibulares estaban bien desarrollados porque tengo una gran capacidad masticatoria. Me advirtió que el uso excesivo podría debilitar mi capacidad masticatoria, así que ajustó la dosis a la forma de mi cara, lo cual me tranquilizó. El procedimiento en sí fue sorprendentemente rápido. Consistía en unas cuantas inyecciones en ambos lados de la mandíbula, y aunque sentí un ligero hormigueo, fue soportable. Pude retomar mi rutina diaria inmediatamente después, y los moretones y la hinchazón fueron mínimos, así que fue completamente imperceptible.