El año pasado tuve un dolor sordo en un lado del cuello durante unos días y me dolía al tacto, así que busqué medicina interna y fui a un buen lugar.
Al principio pensé que solo era flema, pero también me sentía hinchado, así que fui a un hospital cercano por si acaso. El médico dijo que tenía los ganglios linfáticos inflamados, así que sospechó linfadenitis, y me preguntó si me había resfriado recientemente. Al recordarlo, me di cuenta de que había estado mal y bastante cansado.
Al principio, me dijeron que no necesitaba hacerme pruebas, así que me recetaron antibióticos y antiinflamatorios. Me recomendaron que tomara la medicación, descansara mucho y bebiera mucha agua, lo cual hice, y el dolor empezó a disminuir poco a poco y me sentí mejor. Al principio estaba muy preocupada, así que fui al hospital, pero por suerte me dijeron que era un síntoma más común de lo que pensaba.
La doctora del hospital me atendió y estuvo bien. Fue amable y el hospital era grande y estaba abarrotado, pero me atendieron rápidamente.