Siempre he tenido complejos por mi puente nasal bajo y ancho, así que me estresaba cada vez que me tomaba una foto. Sabiendo que el maquillaje no podía hacer mucho, después de mucho pensarlo, decidí hacerme una rinoplastia. Tras comparar y consultar con varios hospitales, decidí operarme en mi hospital actual. Tras la consulta, la directora recomendó una línea natural que se adaptaba a la forma de mi rostro, lo que me dio confianza. También aprecié que priorizara la armonía general sobre cambios drásticos. Me explicó amablemente todas mis dudas antes de la cirugía, lo que me ayudó a calmar la ansiedad. El día de la cirugía terminó más rápido de lo esperado y descansé brevemente en la sala de recuperación antes de volver a casa. Aunque el primer día tuve algo de hinchazón y molestias, no fueron insoportables. Siempre que seguí atentamente las instrucciones del hospital, me recuperé sin mayores complicaciones.