Recibí tratamiento de encías. Cuando me limpiaron las encías, me dolieron los dientes frontales. Después del tratamiento, el doctor suele irse, pero me preguntó qué parte me costó tratar y dónde me dolía. Era la primera vez que consultaba con el doctor después del tratamiento, así que me dio vergüenza, pero me pareció muy atento. También me explicó cómo se realizaba el tratamiento y, aunque había mucha gente viniendo a verme, me atendió muy bien sin apresurarme. Como solo me trataron el lado derecho, necesito que me traten el lado izquierdo de nuevo. Después del tratamiento por la mañana, la zona tratada me dolió hasta la noche. Al despertar, no me sentí mal. Confirmó la reserva varias veces y recibí un buen trato con amabilidad.