Hace unos días, el hueso de la parte interior del tobillo pareció abultarse repentinamente y me preocupaba cada vez que caminaba, así que fui al traumatólogo. No recordaba ninguna lesión específica, pero me preocupaba la hinchazón y el dolor extraño. Después de registrarme, pude ver al médico de inmediato sin tener que esperar mucho, y el ambiente tranquilo de la clínica me causó una buena primera impresión. El médico me palpó el tobillo y revisó cuidadosamente mi movimiento y las zonas de dolor, además de tomarme una radiografía para comprobar la alineación de los huesos y el estado de las articulaciones. No se limitó a decir que estaba bien, sino que me explicó con imágenes sencillas por qué el hueso sobresalía y que podría deberse a los ligamentos y a la inflamación, lo que facilitó la comprensión. Después, recibí inyecciones antiinflamatorias y fisioterapia para estabilizar el tobillo. También me dio instrucciones detalladas sobre estiramientos y cómo usar una tobillera para evitar torcerme el tobillo en la vida diaria. Experimenté un dolor mínimo durante el tratamiento y, después, mi tobillo se sintió mucho más ligero. Después de unos días, la sensación de abultamiento había disminuido significativamente y caminar se volvió más fácil. Lo que me hizo confiar más en esta clínica que en otras fue su explicación paso a paso y su tratamiento adaptado a mi condición, sin pruebas innecesarias ni tratamientos excesivos. Esta es la clínica ortopédica a la que volveré una y otra vez para cualquier dolor leve de tobillo.