Acudí a un ginecólogo por picazón y molestias persistentes. Desde la primera consulta, el ambiente fue increíblemente cómodo, lo que me ayudó a relajarme mucho. El médico me hizo preguntas detalladas sobre mis síntomas y me explicó las causas y los tipos de vaginitis de forma sencilla, lo cual fue muy agradable. El proceso de examen fue rápido y exhaustivo, así que no me sentí agobiado. Con base en los resultados, me recomendaron un tratamiento adaptado a mi condición actual. También me dieron instrucciones detalladas sobre los medicamentos que me recetaron. A medida que recibí tratamiento, mis síntomas mejoraron gradualmente y, lo más importante, me impresionó la atención que me brindaron, lo que me facilitó hablar incluso de los temas más incómodos. En general, sentí que me brindaron una atención amable y atenta.