Hacen todo lo posible por administrar inyecciones nasales. Si visitas durante el día entre semana, casi no hay espera. Todo el personal es amable y el director se dedica a brindar una atención excelente. Su minucioso seguimiento me tranquiliza. Está cerca de la estación de metro, lo que lo hace muy accesible. El hospital parece estar siempre limpio e higiénico. Hay algo de inflamación, pero el tiempo de recuperación es mínimo. Puedes lavarte la cara después de unas horas y no quedan marcas de agujas ni moretones. Los precios son razonables y, con el tratamiento regular, verás resultados notables. Este es un hospital que recomiendo para las visitas posteriores.