Esta mañana me desperté con los hombros y el cuello rígidos, lo que me dificultaba girar la cabeza. Pensé que mejoraría en uno o dos días, pero el dolor empeoró, así que fui a consulta. El director me preguntó detalladamente sobre mi estilo de vida y hábitos de sueño, e incluso me palpó los músculos para explicarme con detalle cuáles estaban especialmente tensos. Esto me dio confianza.
El director desarrolló un plan de tratamiento adaptado a mi condición actual. En lugar de presionarme demasiado, me guió por el proceso paso a paso para ayudarme a relajarme. Primero, se utilizó acupuntura para aliviar la tensión en el cuello y los hombros, seguida de ventosas para enfocar las zonas tensas. También se utilizó terapia de calor, y el calor me ayudó a liberar la tensión poco a poco. Fue increíblemente relajante. Me controló constantemente durante todo el tratamiento, así que me sentí cómoda y relajada, y caí en un sueño profundo.
El hospital tiene un ambiente limpio y confortable tanto en el interior como en el exterior.
Inmediatamente después del procedimiento, giré la cabeza y noté que mis movimientos eran mucho más fluidos que antes, y el dolor sordo que me molestaba por la noche había disminuido considerablemente. El tratamiento fue muy útil, ya que me explicaron detalladamente cómo hacer estiramientos en casa y qué precauciones tomar. Lo que más aprecié, en comparación con otras clínicas de medicina coreana, fueron las explicaciones detalladas y la posibilidad de ajustar la intensidad del tratamiento a mis necesidades individuales. Sentí que recibía una atención suave y a la vez minuciosa, lo cual fue muy satisfactorio.