Acudí al ginecólogo para una prueba de detección de cáncer de cuello uterino de rutina. Estaba nerviosa y estresada por la naturaleza de la prueba, pero la tranquilidad que sentí al entrar al hospital me tranquilizó. Antes de mi cita, la enfermera y la directora me explicaron el proceso de detección, cada prueba y su propósito, lo que me ayudó a calmar la ansiedad.
La prueba de detección de cáncer de cuello uterino fue más rápida y completa de lo que esperaba, y me sentí bien atendida porque me revisaron constantemente durante la prueba para asegurarse de que estuviera bien. Después de la prueba, me explicaron con antelación cómo revisar los resultados y qué pruebas o tratamientos adicionales serían necesarios si se detectaban anomalías. No usaron un lenguaje intimidante, sino que me guiaron con calma y realismo, lo que me dio confianza.
Lo que me pareció mejor de este hospital que de otros fue su gran comprensión y consideración con las áreas que las mujeres podrían encontrar incómodas. Respondieron a mis preguntas sin ser intrusivos y me sentí cómoda durante la consulta. Este tipo de ambiente es especialmente importante para las visitas regulares, como las pruebas de detección de cáncer de cuello uterino, y estoy decidida a seguir realizándome pruebas en este hospital.