Las manchas oscuras en mi mejilla izquierda eran particularmente oscuras y el maquillaje no las disimulaba, así que, después de pensarlo mucho, fui a un dermatólogo. Desde el registro hasta la espera y la revisión, el proceso fue impecable. Sobre todo, la consulta fue exhaustiva, lo que me dio confianza. No solo me recomendaron un tratamiento láser; primero evaluaron la profundidad de mis manchas y mi tipo de piel. Incluso me indicaron mis hábitos de vida, lo que podría explicar por qué las manchas oscuras eran más pronunciadas en mi mejilla izquierda. Pensé: "¡Vaya, sí que se están ocupando de esto!".
La directora me explicó que, en lugar de intentar eliminar las pecas de golpe, es necesario un enfoque gradual para minimizar la carga sobre la piel. Recomendó una combinación de láser tonificador de baja potencia y tratamientos blanqueadores. Antes del procedimiento, me explicó con calma la sensación de hormigueo y las precauciones posteriores, para que pudiera relajarme. El procedimiento en sí fue sorprendentemente indoloro, con solo una ligera sensación de ardor. Después, aplicó meticulosamente una mascarilla calmante y tratamientos regenerativos, que rápidamente ayudaron a que mi piel se sintiera más aliviada.
Después de unos días, noté que mis pecas habían desaparecido por completo, mi tono de piel se había aclarado y mi maquillaje se aplicaba mucho mejor, lo cual fue muy satisfactorio. Sentí que esta clínica era superior a otros dermatólogos, ya que se centraron en el estado de mi piel, evitaron procedimientos excesivos y brindaron un cuidado posterior meticuloso.