En la consulta, el médico examinó personalmente el estado de mi piel y me preguntó minuciosamente sobre mi dieta reciente, mis hábitos de vida y mi nivel de estrés. Me explicó que la urticaria podría deberse a alergias o a una respuesta inmunitaria y me aseguró que no me preocupara demasiado, lo que me tranquilizó.
El tratamiento se centró en medicamentos para reducir el picor y la inflamación, y también me recomendaron usar ungüentos según mis síntomas. Después del tratamiento, el picor se alivió significativamente y la frecuencia del rascado se redujo notablemente.
Después de tomar el medicamento durante unos días, la urticaria roja disminuyó gradualmente y mi piel gradualmente volvió a la normalidad, lo cual es genial.