Normalmente me pongo nerviosa en mi primera visita a una clínica de ginecología, pero este lugar hizo que esa carga fuera mucho menos notoria desde el momento en que entré. La directora fue increíblemente amable y me habló con un tono agradable, lo que naturalmente me calmó la tensión. Antes de la cita, me preguntó con calma sobre cualquier inquietud o pregunta que tuviera, lo que me permitió hablar con comodidad y sin sentirme cohibida.
Me impresionó la sencillez con la que la terapeuta me explicó todo y cómo, en lugar de apresurarme en la consulta, se aseguró de que yo entendiera desde la perspectiva del paciente. Gracias a esto, mi ansiedad se alivió enormemente y toda la consulta se desarrolló en un ambiente agradable. Recomiendo especialmente esta clínica a cualquiera que se sienta incómodo al visitar a un ginecólogo. Fue una experiencia tan satisfactoria que sin duda volveré si lo necesito.